17 de agosto de 2017

CRONICA
17 de agosto de 2017
Crónica en cuatro partes partes

Primera parte
Solo. Historia de una pequeña frustración
Salgo de casa a las ocho menos diez. Como voy solo al encuentro de Luis y Manolillo, no tengo que pasar por el Palau. Enfilo directamente el carril bici del Saler y a las ocho y cuarto ya estoy en la playa de Pinedo. Voy a una marcha constante de 22 – 24.
Pienso que si sigo a esa marcha seguramente encontrare a Luis y Manolillo ya en la carretera entre el Saler y el Perellonet. A ver si lo consigo.
No fuerzo la maquina, sigo a la misma velocidad pero no paro ni a mear. En la última curva antes de salir a la carretera aparecen Luis y Manolillo.
Casi lo consigo. ¡Otra vez será!

Segunda parte
Con los amigos. Días de vino y rosas
Vueltecita tranquila por el Saler al Palmar y desde allí, por los arrozales (que, en estas fechas, con el arroz ya espigado, pero aun verde, están preciosos), al Perellonet.
Almuerzo en un bar nuevo, de cuyo nombre no me acuerdo y que nos cuesta algo de tiempo encontrar. Bar con oferta amplia, variada y apetitosa. Terraza agradable, pero para esta época del año sombra escasa. Charraeta tranquila, carajillo y un par de chupitos.
A Luis y a mí el almuerzo nos sale muy barato. A Manolillo no tanto. ¡Gracias majo!

Tercera parte
Historia inacabada del radio y la colilla
Les pido a Luis y Manolillo que me acompañen un rato hasta la entrada del Saler y que vean si averiguan la causa del ruido que hace mi bicicleta.
Luis Mc Guiver descubre que un radio no pasa por donde debe pasar y Manolillo recoge una colilla del suelo y la coloca entre ese radio y el contiguo para evitar que rocen.
Nos despedimos y salgo con la misión de comprobar si con la colilla puesta sigue o no el ruido.
Por extraño que parezca no lo consigo averiguar. En la siguiente parte de esta crónica se explica el motivo.

Cuarta parte
Coito interruptus. Historia interrumpida del Negrito Subsahariano y el Puto Cristiano Occidental Burgués y Capitalista de Mierda.
A poco de dejar a Luis y Manolillo me encuentro con el Negrito Subsahariano (o el me encuentra a mí, que nunca se sabe).
El Negrito Subsahariano (En adelante N) no debe tener menos de 20 años ni más de 30, es decir que está en plena y poderosa juventud. Lleva una bicicleta de mierda, con un gran cesto atrás para meter la chatarra que recoge de los contenedores.
El Puto Cristiano Occidental Burgués y Capitalista de Mierda. (Yo mismo) (En adelante P) tiene 75 años pero lleva una bicicleta digna de ese nombre, cuyo valor de mercado será 20 o 30 veces superior a la de N y encima con motor.
P adelanta a N y poco después N adelanta a P. N y P se pican y se lanzan a una carrera que se inicia a 26 – 28, pero cuya velocidad se va incrementando. Por el lago del Saler P va por delante con N a rueda y media detras y por el Saler pueblo es N quien toma la delantera. N no quiere pasar del nivel 2 de asistencia y así las fuerzas están muy equilibradas (Lo contrario no tendría gracia).
Por el carril bici paralelo a la playa de Pinedo van ya a 32 – 34.
P por delante tocando el timbre por las salidas laterales y N detrás. N no toca el timbre seguramente porque su bicicleta no tiene timbre. Afortunadamente Rogelia (la sorda) no aparece por los caminos que cruzan el carril con su silla y su sombrilla y se evita que N, P y Rogelia vayan al suelo con todos sus pertrechos y queden maltrechos.
Por la playa de Pinedo pasan prácticamente paralelos sorteando a la gente y sin siquiera fijarse en Juanita que no solo esta buena sino que además lo sabe y lo luce.
Por el puente que cruza la desembocadura del rio P piensa que en la cuesta antes del puente metálico, debe apretar y llegar a ese puente por delante ya que como en las dos curvas de ese puente su poca habilidad hace que ponga el pie en tierra, si llega por detrás N le va a coger distancia.
En ese momento a P le suena el teléfono. Mientras P pone pie en tierra, saca el teléfono de la riñonera y escucha “Enrique, antes de subir a casa pasa por la panadería y trae una barra de pan”, N ya se ha perdido en lontananza.
¡Mierda!

Epilogo
Con todos los avatares anteriores me olvide de la cuestión del radio y la colilla. Solo me volví a acordar al llegar a casa y comprobar que la colilla sigue en su sitio.
Pero en cualquier caso esa es otra historia, que continuara otro día

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.