Hoy en el pont ni eran los que debían estar, ni estaban lo que debían de ser, ya que de los previstos sólo acudieron Carlos y Casanova, puesto que Manolin avisó con media hora de antelación que no salía. Se dirigieron al encuentro de los del Palau y cuando éste se produjo nos dimos cuenta que de nuevo el grupo lo formaban cuatro magníficos al sumarse Enrique y Luis.
Hoy sí ha habido mucho ruido al decidir dónde íbamos, ya que de lo programado no hicimos nada. Como Alfredo y José Manuel salían por La Cañada, según indicaron en el grupo de whatsap, decidimos, salvo Carlos que le dio un NO rotundo a Rajoy, ir a almorzar con los compis y dejar para otro día el almuerzo en el Torrijos. Eso sí, cuando lo hagamos, esperamos que los esquiroles vengan.
Cogimos el cauce natural del Turia hacia arriba y al llegar al desvío del CLOT nos dirigimos hacia La Vallesa y posteriormente La Cañada, llegando a una hora adecuada para almorzar. A Carlos le pudo su Corazón y se quedó a pasar un rato agradable. No habían llegado los compis y decidimos almorzar y que cuando llegaran nos pillaran con buena cara. Eso ocurrió ya con él carajillo en la mesa. Y sorprendentemente apareció Pepo también con Alfredo y José Manuel. Dejamos claro que nos tienen miedo al resto por el nivel esgrimido a la hora de pedalear. Hasta Enrique los deja detrás. Pero ello no es obstáculo para que adquirieran el compromiso de venir a finalizar la Ruta de La Plata.
Tras la repetición de la correspondiente ronda de chupitos regresamos cada grupo hacia sus destinos. En el caso de los cuatro magníficos aún cabe resaltar que Enrique plantó un pino en pleno cauce para regenerar la vegetación existente y que no solo hayan cañas.
Al llegar al parque de cabecera, separación de los cuatros magníficos, Carlos y Casanova a lavar las bicis y Enrique y Luis a la mierda.
Los kilómetros y duración los pondrá Luis cuando saque la media.
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