A las 8 en punto coincidieron en Mareny de Barraquetes Enrique, Vicente Cocera, Cassanova (fueron con dos coches desde Valencia), Manolín y Luis (éstos se encontraban en sus respectivos apartamentos).
Y como ya estaba programado, tras la ingesta de tres carajillos y un café con leche, partieron hacia Cullera para realizar la dura subida a la bola de Cullera (radar meteorológico para los estudiosos), pasando por el famoso horno de La Beata Inés.
Manolín desató las hostilidades al haberle hecho reacción el carajillo y tomar la delantera. Incluso ya en Cullera se permitió el lujo de guiarnos hasta el campo de tiro, en subida ascendente, para luego estar cerrado y tener que volver a bajar. Una gracieta que le valió asignarse la frase del dia, "cuando Manolín esta motivado, al grupo deja asfixiado".
Y tras una vuelta turística por el faro y alrededores de Cullera, cojimos la subida al castillo, que por cierto no vimos, porque no se trataba de tierra de Campos. Porque mira que en Castilla si que nos da por verlos todos, incluso a alguno le da por volver a Frómista para recordarlos.
Para más cachondeo en esta subida, que Vicente Cocera ha prometido no volver hacer, llegó primero Enrique (y con la batería casi llena). Nos hicimos la foto de rigor y para abajo.
Solo hubo un pequeño contraste de pareceres a la hora de calcular la altura de lo subido y al distancia del trayecto desde el inicio de la subida. Pues para que no hayan dudas
Ya de vuelta paramos a almorzar al Tofoll donde nos papeamos el típico bocadillo de sepia, con su ensalada al medio, cerveza a punta pala y vino tinto de verano. Carajillos y chupitos.
Volvimos por otro itinerario hasta el Mareny, donde cogieron unos los coches y otros se quedaron a dar novedades a sus respectivas parientas. Algunos se despidieron hasta dentro de un par de semanas.
Hoy han sido 37 Km bien hechos, en 2h.27`


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