Una vez más el lugar de destino no hubo que someterlo a discusión, porque Manolín en plan dictatorial dijo ¡al Perelló!. Y tras un "¡a sus órdenes!" por parte del resto salimos rumbo al Perelló.
No fuimos muy apelotonados para dejar margen a que corriera el aire. Así que llegaron unos pocos antes y otros más tarde, al Mortes. Posteriormente llegó Pepo, sin bici (que no se alarme nadie), a almorzar.
Estando con los chupitos apareció Albert (el hijo de Carlos) que había salido a dar una vueltecita por la Albufera. Y como familia que son salieron juntos hijo y padre un poco antes que el resto. Decidimos volver por los campos anegados de la Albufera, dirección al Romaní, no sin antes presentar una queja formal Pepe pensando que daba más vuelta para ir a su casa, y sin acordarse las veces que le acompañamos nosotros a él.
Justo el ullal del Romaní, Casanova que se había adelantado, se encontró con Carlos y Albert que venía de la muntayeta. Siguieron delante y esperó Casanova al resto largo y tendido, como se puede observar en la siguiente foto
Como nunca hay consenso en los Km. realizados, esta vez podré los recorridos por mi bicicleta. 75,36 en 4 horas 2 minutos.
Frase del dia: Hay dos maneras de difundir la luz, ser lámpara, o el espejo que la refleja (Lin Yutang)


Haberla la hubo....la cerveza. Los que llegamos a casa antes de comer.
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