11 de agosto de 2015

11 de agosto de 2015 a Massarrojos

11 de agosto de 2015
TRES TRISTES TIGRES
Diez eran diez los bicicleteros. Diez eran diez y ninguno era bueno.
Diez eran diez, pero hoy solo pedaleaban tres.
Polvo, sudor y aluminio, Carraixet amunt, tres tristes tigres pedalean.
Tres tristes tigres y un único destino: Massarrochos.
Tres tristes tigres, seis ruedas y tres sillines, y solo uno era normal (a los sillines me refiero).
Al aplegar a la alquería, dice el Cabo María “es pronte per armosar, perque no donem una volteta”
Y subieron a un altozano, en el bajaron de las burras que montaban, hicieron tres tabernáculos y dieron gracias al Señor, que en su infinita condescendencia había creado a Massarrochos cerquita de Valencia.
El Señor escucho sus plegarias, y para que no se sintiesen tan solos les envió a un gallo chivano para que les hiciese compañía.
Y dicen, que ese día, los tres tristes tigres y el gallo chivano, tan solos y tristes se sentían que solo se alimentaban de los bocadillos que pedían.
Y como no solo de pan vive el hombre, el señor les permitió un cortado (aunque con la leche no demasiado fría), un café con sacarina y dos carajillos.
Y también dos chupitos entre los cuatro. (Ay Manolillo, mi Manolillo, ¡qué triste Venecia sin ti!).
Al salir de Massarrochos, se les volvió a aparecer el Señor y les indico que deberían regresar pasando por Foios donde uno de los tres tenía una misión que cumplir. Una vez en Foios, el Señor dio a Manolo la oportunidad de realizar su buena obra del año. Manolo cumplió y el Señor le perdono todos sus pecados (que eran muchos).
Regresados a Valencia, los tres tristes tigres volvieron a bajarse de las burras que montaban y pidieron unas cervezas a un chino que andaba por allí.
Una vez refrescados, cada tigre a su cubil. De camino cada tigre tuvo una aventura, pero eso son otras tres historias. Esta se acaba aquí.
Por si se apunta fueron 52 Km en 3 horas y diez minutos. Y si no se apunta, que le den al apuntador.

El gallo chivano fue Vicente Casanova y los tres tristes tigres Vicente Planells, Manolo Velasco y este que suscribe y que apenas apenas se llama Enrique.

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