Contubernio del Serpis
No ha tardado mucho el ruido de estas últimas salidas a
cobrar cuerpo y estructura. Los siete de las cañas y barro ( leer las
anteriores entradas) elaboraron una sibilina y digna de las mejores películas
de espionaje estrategia para que los sentimientos de los ausentes no se
resintieran en exceso ( más, habiendo el ausente elaborado una cuidadosa ruta
con almuerzo y comida con todo el cariño).
Volviendo al contubernio, se creó para la ocasión un grupo
nuevo de guasa para fijar la estrategia
y horarios adecuados para alcanzar el objetivo de este jueves: la vía
verde del serpis. Desde Valencia a las siete hora del meridiano de Greenwich o
abreviadamente GMT saldrían en dos vehículos diferentes dos parejas compuestas
estratégicamente por Enrique y Vicente y Manolo y Casanova desde los puntos geográficos
previamente y cuidadosamente establecidos, desde el Mareny Luís y Manolillo seguirán
la misma rutina, como habréis adivinado no irán a Valencia sino que se
dirigirán, sin despertar la mas mínima de las sospechas a Villalonga al punto geográfico
establecido por Luis con acertadas y precisas coordenadas, es decir, la cuarta rotonda del pueblo a
partir de la primera.
Decididamente nada podía fallar con la estudiada estrategia
citada. Pero el destino es cruel y los imponderables de la vida se le cruzaron
a Luís y a Manolo. Por parte del primero al poco de salir del Mareny, en la
tercera rotonda, los jardineros le habían preparado una encelada difícil de
esquivar, por un exceso de celo y dadas las altas temperaturas de estos últimos
días regaron en demasía el jardin de la rotonda, esto resulto en un desbordamiento del líquido elemento junto
al barro, y Luis pasó al poco dando la resultante siguiente: Luis intentando
llevar el coche por el carril interior sin éxito ya que el coche prefería ir de
lado ocupando ambos carriles, con gran agilidad el conductor contravolanteo
dando como resultado la operación inversa, el coche presentando el otro lado a
los dos carriles. Con gran reflejo Luis consiguió convencer al vehiculo para
que tomara la primera salida de la rotonda que, casualmente, era la adecuada
para la ruta prevista. A consecuencia de este incidente ya os imaginareis el
resto de trayecto: Luis con una gran
presión en el cuello y Manolillo agarrándose a todo lo agarrable en el vehiculo
en cada rotonda, y hay muchas.
Por su parte Manolo que llevaba a Casanova de copiloto, dado
el relajado madrugar y la falta de efecto del café tempranero, siguió camino a
Albacete cuando dejaron atrás el cruce de Silla.
No obstante todo esto, a la hora prevista el grupo se reunió
en Villalonga. Subida a la cantera, bajada de bicicletas, montaje de algunas
ruedas y bajada trepidante al cauce del Serpis. Temperatura muy agradable pero el firme de la via sigue igual, igual de
mal.
En Beniarres el bar local nos atendió muy bien, con un gran
almuerzo que, esta vez si, le gusto a Manolillo.
La vuelta fue bastante bien salvo el pinchazo de Enrique que
iba descolgado, pero al poco acudieron Casanova, Luís y Manolillo.
Y la guinda
fue lo que a primera hora era una fresca y gran pendiente de bajada se había
tornado en lo contrario, calurosa y fuerte subida. Sin resuello la mayoría
llegamos a los coches y bajamos a la fuente reprimala donde pudimos
refrescarnos y reanudar el camino hasta el Mareny en procesión los tres coches
siguiendo a Luís y las rotondas.
En el Mareny, las ciclistas consortes Esperanza , Concha y
M.Jesus nos agasajaron con saludos papas cerveza y cacahuetes, invitándonos a un
baño relajante en la piscina mientras se iban haciendo las brasas para la torra.
A las 16 horas en el balcón de Luis teníamos preparada una pantagruélica comida
aireada por un generoso levante. El ágape y la estancia fueron muy agradables. Desde
aquí, un sentido agradecimiento a los responsables.
Pero todo se acaba, y a una hora sensata tuvimos que emprender
el camino de vuelta, en coche a Valencia.
Fueron 38 kaeme en bicicleta y 145 en coche.
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