A la hora de verano han acudido al Pont 9 d´Octubre (espero que lo haya escrito bien) Carlos, Pepe y Vicente Casanova. Han ido en busca de los sureños, y a la altura de no se donde se ha producido el esperado encuentro. Se ha procedido al recuento general observando que del Sur venían Luis, Vicente Cocera y Enrique. No ha existido el habitual "good morning" ya que Manolo Velasco se nos ha ido a tomar un Bombay Safir a la India (esperemos que se haya llevado las pastillas). Alfredo ausente por ir de viaje a uno de los lugares que aún no conocía, La Rioja. Y Manolillo, desgraciadamente, de baja por una caída en bici, quizás por los efectos del avión o de lo que se tomara en el viaje a Amsterdan (ya pasaremos a verlo en la próxima salida)
Hoy, por deferencia a Estrella, se ha decidido ir hacia Sollana a recogerle una tarjeta que se había dejado al pagar en la peluquería. Y alguien se preguntará, ¿para ponerse guapa va hasta Sollana?. Pues el que lo quiera saber que se lo pregunte a Carlos. Hemos elegido tras consensuarlo (porque le hemos hecho caso al mas mayor y sensato) ir por Pinedo, El Saler y El Palmar, donde nos hemos hecho una foto junto a la barca del tio Tonet.
Descubrimos, tras encontrarnos un camino totalmente cortado por los vehículos, que ya han empezado con la siembra del arroz y con los disparos para ahuyentar a las aves en La Albufera. Llegando a Sollana surge la duda de por que puente entrar al pueblo, pero la solidaridad, tolerancia y flexibilidad nos han hecho salir de ella. Y por el único puente que hemos encontrado (no había otro) se ha cruzado la vía.
Al llegar a la peluquería le han dicho a Carlos ¡qué mudao vas!, le han dado la tarjeta y al ir a sacar pasta para pagar el almuerzo (eso dice) ésta se encontraba inoperativa. Nos ha sugerido la peluquera almorzar en Els Clots, bar que ya habíamos ojeado y al que se había dirigido Vicente Casanova antes que el resto por el hambre que tenía.
El almuerzo, excepto el momento en que se discutió por el espectro de frecuencias de Holanda y España, fue agradable, con variedad en la oferta y servidos por un señor de 73 años de Tomelloso y con un nieto de 21. No nos cobraron los chupitos y salimos a cinco euros.
La vuelta se consensuó por El Romaní, Port de Catrroja y Castellar-Oliveral, siempre al ritmo de Enrique, y que beneficiaba también a Pepe (por lo menos eso me dijo él). Llegando ya a Castellar Enrique nos dijo que lleváramos marcha al pararse a llamar por teléfono, y se desataron las hostilidades. Aumento de ritmo y desbandada antes de llegar a las Amigas, Pepe por el medio y Vicente Casanova por la derecha, el resto por la izquierda. Allí vino Polinesia a traer la revista de Alfredo, según lo acordado en el blog. Pero se la había dejado en el otro coche (¡tiene más de un coche!), por lo que ya tiene escusa para volver a vernos. Vicente Casanova le propuso que viniera a la Ruta de La Plata y compartir habitación, pero el celoso de Carlos dijo que o trío o nada.
Mi cuenta ha contabilizado 78,650 Km. en 4 h. 18´, que dudo coincida con el resto, pero es lo que se va a anotar ya que para eso escribo yo hoy la crónica.

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